jueves, 29 de mayo de 2014

Krishna कृष्ण

"Krishna"


Krishna


La alabra krishná significa "negro" en sánscrito. Se relaciona con palabras similares en otros idiomas indoeuropeos. A veces se traduce como "el Señor Oscuro" o "el de piel oscura". De ahí el nombre Syama Súndara ("negro hermoso") o Navina Niráda ("nueva nube, nube muy oscura, cargada de lluvia").

A veces se dice que krishná no significa exactamente "negro", sino "azul oscuro". Esto puede estar conectado con el hecho de la práctica moderna de representar a las deidades hindúes con piel azul, en realidad no es exactamente azul oscuro, es del color de una nube llena de lluvia, muy auspiciosa en India, ya que es la que hace que crezcan las cosechas.

En las pinturas, Krishna aparece frecuentemente de color negro o azul. Por ejemplo las murtis ("formas", estatuas) y representaciones pictóricas del Señor Yagannatha (Krishna como "Señor del universo") en Puri. En esas representaciones, su hermano y hermana aparecen con un color mucho más claro. Las primeras representaciones pictóricas generalmente lo muestran como negro. Las pinturas miniaturas rayastaníes (siglo XVI) muestran una figura color marrón o negra. Sin embargo, desde el siglo XIX, aparece casi siempre con piel de color azul.

El nombre Krisná también podría significar "atractivo", de karshná ("arar", atraer la tierra).

De acuerdo con el Vishnú-sajasra-nama (los "mil nombres del Omnipenetrante"), Krishna es el nombre número 57 de Vishnú

El término krishna también aparece en el nombre del texto al Krisná-iáyur-veda ("conocimiento negro sobre sacrificios"), en contraposición con el Shukla iáyur vedá ("conocimiento blanco sobre sacrificios").



La leyenda de Krishna


Nacimiento e infancia


Krishna pertenecía a la tribu de los Yadus, de la dinastía lunar. Como su tío Kamsa ("bronce") —primo de Devakí y tirano del reino de Vrisní con sede en la ciudad de Mathurá— fue avisado por el sabio Nárada Muni de que moriría en manos de un hijo de Devakī con su esposo Vasudeva (un noble de la corte), Kamsa los encarceló. Aunque Devaki y Vasudeva trataron de no tener hijos (para evitar que fueran muertos), tuvieron uno cada año. Kamsa fue matando uno por uno todos los hijos que nacieron en cautiverio. El séptimo hijo, Balarama, escapó de la muerte al ser transferido desde el útero de Devakī encarcelada al de Rójini (esposa no encarcelada de Vasudeva, que había quedado bajo el cuidado del pastor Nanda y no tenía contacto con Vasudeva desde hacía varios años). Como octavo hijo se encarnó Vishnú, en la forma de Krishna. Actualmente ahora existe un templo (Krishna Yanma Bhumi) donde los hinduistas creen que estaba la celda del rey Kamsa.
Para sustraerlo de la muerte, su padre lo sacó milagrosamente de la celda y lo llevó hasta Vrindavan (a 10 km), donde lo reemplazó subrepticiamente durante el sueño por una bebé que acababa de alumbrar la esposa de Nanda, Iashodá. Regresó a la celda, donde la hija de Iashodá —que en realidad era la energía material de Krishna, conocida como Durgá— se dio a conocer ante Kamsa y le advirtió que el hijo que habría de matarle ya había nacido y que él nada podría hacer contra eso ya que los planes de Vishnú jamás son frustrados. En la casa donde quedó Krishna, ya había un bebé, que sería su hermano mayor, Balarama. En historias de la adultez de Krishna aparece también una hermana menor, Subhadrá, pero no es nombrada en las historias de la juventud de Krishna.

Krisná es llamado Góvinda ("el que da placer a las vacas", pastor de vacas). Es contrastado con su hermano Balarama, quien es agricultor y es llamado Jala Iudha ("que pelea con la azada").

El rey Kamsa, desde pocos meses después de nacer Krishna, empezó a enviar monstruos a matar al bebé —una historia muy conocida es la del asesinato (en manos de Krishna, de pocos días de vida) de Putana, quien era una giganta enviada por su tío el rey Kamsa para darle de mamar con su pecho envenenado—, y lo continuó haciendo hasta que Krishna, al cumplir 16 años de edad, fue a Mathurá con el pretexto de una contienda circense, donde mató a todos los gladiadores que su tiránico tío había puesto contra él y luego mató a éste a golpes.








En una ocasión, Krishna bebé se estaba portando tan mal que su madre lo ató a un mortero de madera por el vientre. El bebé se arrastró gateando y arrancó de cuajo dos árboles. Sin embargo, se dejó atar por amor a su madre adoptiva. Por este pasatiempo es conocido como Dámodar (atado con cuerdas por la barriga), el significado de ello es que el Divino sólo se deja atrapar por el amor del devoto.









Una de las historias más populares de India es la del bebé-dios Krisná khir-chor ("el ladrón de mantequilla"), que le roba(chora) a su madre la mantequilla (khīra) recién hecha. En India todo el mundo conoce los cuentos acerca de su infancia en los bosques de Vrindavan. Uno de los más famosos narra como su madre adoptiva, al hacerle abrir la boca a Krisná para ver si se estaba comiendo la mantequilla, vio el universo entero contenido dentro de ella.






Radha y Krishna



Krisná pasó su niñez y adolescencia en la región de Vrindavan (a 10 km de Mathurá), en medio de pastores y pastoras, una de las cuales, Radha, tuvo amores con él. Krishna es conocido como Gópinath: el amado seductor de las gopis (particularmente de Radha). Según el Guitá govinda y otros numerosos textos, Krishna como adolescente tiene amoríos trascendentales con las gopis (pastoras), que son las adolescentes casadas del pueblo de Vrindavan. Los devotos de Krisná creen que estos pasatiempos lilas (diversiones) divinos son el tema más profundo de su teología. En este sentido Krishna sería el diferente del anterior avatar de Vishnú: el Señor Rama, quien estaba casado y fue el ejemplo de la fidelidad a las reglas religiosas y sociales. Rama era la encarnación divina de la verdad y la rectitud, mientras que Krishna es la encarnación divina del gozo y del amor.

Krishna es un adolescente púber eternamente de unos 13 años, por ello foco de devoción (es llamado "el amante", "el completamente atractivo", "el flautista"). Frecuentemente se le representa tocando alguna de sus flautas traveseras, atrayendo y fascinando a las gopis (pastoras) púberes de Vrindávan. La flauta representa la llamada del Divino a las almas, que son personificadas por las gopis o pastoras. La unión de Krisná y Radha, muy celebrada en templos y fiestas de toda India, representa la unión del Divino con el alma. Esta imagen, la unión del amado con la amada, se encuentra en los textos de los místicos de diversas tradiciones espirituales.


Krishna el príncipe


Krishna se convirtió en el rey de los iadavas (descendientes del rey Iadu) en Mathurá. En este período hizo amistad con su primo Áryuna y los demás príncipes Pāndavas del reino de Kuru, al otro lado del río Iamuna. Se casó con Rukmini, hija del rey Bhishmaka de Vidarbha. Varias décadas más tarde, se llevó a sus súbditos a Dwaraka (en la actual Guyarat). Krishna, junto con Áryuna, fue responsable de incendiar el bosque de Khandavá para alimentar a Agní, el dios del fuego.




La batalla de Kurukshetra



En el Majábharata, Krishna es primo de los líderes de ambos grupos contendientes: los pandavas y los kurus. Tuvo un papel importante en la lucha por el trono de la ciudad de Jastinápur (fundada por el rey Jastin, de la dinastía lunar) cuando se volvió amigo y aliado de los Pándavas (los cinco hijos de Pandu). Su hermano Balaram, favorecía en cambio a los malvados kurus. Cuando el kuru Dushasana trató de desnudar ante la corte a Draupadī (la esposa de los cinco Pándavas), Krisná la protegió proveyéndola de infinita tela para el vestido sari que la envolvía. Finalmente Krisná se puso en el bando de los Pándavas (donde estaba su mejor amigo, Áryuna). A pesar de ser Dios, accedió a ser el auriga (cochero) de la cuadriga de Áryuna en la gran batalla. Por eso se le conoce como Partha Sárathi (auriga del hijo de Prithu). Al principio de la batalla, su primo Áryuna no quería pelear contra sus familiares, entonces Krisná le habló el Bhagavad-gita (una sección del Majábharata). (la guerra duró 18 días).

El Matsia-purana indica que Krisná tenía 89 años cuando se produjo la batalla de Kurukshetra.

Según el tratado de astronomía Aria-bhattíia, del matemático Aria Bhatta (476-550), la era duápara iugá terminó y kali iugá comenzó el 18 de febrero del 3102 a. C.a las 14 h 27 min 30 s.

Sin embargo no está decidido si kali iugá comenzó:
el día en que Duriodhana fue tirado al piso por su primo Bhīma (hermano de Áryuna), durante la batalla de Kurukshetra Según esta tradición (la más conocida), el año 2000 habría sido el año 5101 de la era kali iugá (la cual comienza con un año 0).
el día de la muerte de Krisná, 36 años después.

Krishna reinó a los iadus en Dwáraka con sus 16 108 esposas (que incluían a Rukmini y SatiáBhama). De estas 16 108 esposas ocho eran sus esposas como príncipe, y 16 100 fueron rescatadas del demonio Narakasura, que las había retenido a la fuerza en su palacio. Tras matar a Narakasura rescató a estas 16 100 mujeres y las liberó, pero todas ellas volvieron con Krishna diciendo que, al haber sido retenidas por Narakasura, ni su familia las aceptaría ni nadie querría casarse con ellas, permaneciendo así abandonadas. Krishna se casó con ellas y las acogió en su nuevo palacio, ofreciéndoles un lugar respetuoso en la sociedad.

Tuvo miles de hijos, entre ellos Pradiumna (quien a su vez tuvo como hijo principal a Aniruddha). El Visnú-purana menciona que Krishna abandonó Duarka 36 años después de la guerra del Majábharata.

Al final, toda la familia de los iadus se mataron entre ellos, por efecto de una maldición, y Krishna fue matado accidentalmente por un cazador (que lo confundió con un venado) a orillas del río Hiran en Prabhas Patán, a la edad de 125 años, 7 meses y 6 días. Antes de dejar el cuerpo, Krishna tranquilizó y bendijo al cazador por su acto, y atribuyó su sufrimiento a karmas generados en su manifestación previa como el avatar Rama
.

Bendiciones
Namaste!!

Historia de Rama y Sita


"Rama y Sita"

Las acciones de Rama en el poema épico Ramayana están gobernadas por el dharma, la ley irrefutable que es el fundamento de los órdenes social y cósmico. Aunque el Ramayana es una historia de gloria marcial, es también un tratado de preceptos morales y éticos. y proporciona una guía para el gobierno, la conducta y las relaciones humanas.

Rama es una figura idealizada, un rey, guerrero y esposo perfectos. La épica marca su vida, empezando por su nacimiento como hijo mayor del buen rey Desbarata. Conquista a Sita -epítome de la pureza- para que sea su esposa. Pero en la víspera de su subida al trono, éste se les niega y el padre de Rama les manda a un exilio de catorce arios. Típicamente, Rama actúa con honor según la regla del dharma, obedece a su padre, que muere entonces de pena. Rama no vuelve hasta completar su exilio. Vaga por M selva con Sita, cumpliendo con los deberes de su casta protegiendo a los ermitaños brahmines de los demonios del lugar. El demonio mayor, Rayana, secuestra a Sita y se la lleva a Lanka (Sri Lanka). La devoción de Rama le conduce a pasar muchos años en su búsqueda.

La narración culmina con el rescate de Sita, cuando Rama y su mono aniquilan la capital del reino infernal. Los amantes se reúnen finalmente, pera Rama sigue poniendo el dharma por encima de sus intereses, y en un desenlace trágico, destierra a Sita. Aunque sabe que ella es pura, el dharma de un rey decreta que el tiempo pasado por ella en compañía de otro hombre le acarrea el deshonor. Sita pide a la tierra que la trague, y Rama lamenta su pérdida hasta que también, finalmente, se ofrece a si mismo al dios de la muerte.


Bendiciones
Namaste!!

Shiva y Shakti


S
"Shiva-Shakti"
En un principio solo se encontraba el Uno que por aburrimiento decidió dividirse y formar a Shiva (energía masculina) y a Shakti (energía femenina). 

Esta última decidió ir al mundo y al ver que Shiva la seguía comienza a jugar un juego eterno. Se convirtió en yegua y salió corriendo, Shiva se convirtió en caballo y corrió tras ella hasta atraparla, entonces se amaron y de ahí nació toda la raza de los caballos. 

Este juego lo jugaron mucho tiempo y el mundo se fue poblando gracias al amor de estos dos amantes. Finalmente Shakti se convirtió en mujer, Shiva en hombre y dieron nacimiento a la humanidad. Shakti al contemplar su alrededor y ver el hermoso mundo que había creado, riendo, dijo: -¡Yo soy todo esto! Pues de mi ha salido...

La otra historia proviene del Tantra y tiene que ver con el encuentro de los opuestos dentro de cada uno y la unión con el todo.


Shakti se encuentra alojada en la base del primer chackra y Shiva en el séptimo (tope de la cabeza). Shakti es simbolizada por una serpiente (kundalini) enrollada en la base de la columna. Cuando se encuentra dormida, nosotros también nos encontramos dormidos, su despertar es el despertar de la consciencia. Esta serpiente comienza su viaje hacia los chackras superiores para transformarse en una bella Diosa Shakti y encontrarse con su amado Shiva que se encuentra dormido en la coronilla sobre la flor de loto de mil pétalos. Cuando Shakti llega al tercer ojo (sexto chackra) comienza a danzar para su amado y el amor que emana de su danza, despierta a Shiva, este se une a su baile y ambos se unen en un solo Ser, transformándose en luz y volviendo a la luz original. Es la unión del Uno con el Todo


Bendiciones
Namaste!!

martes, 27 de mayo de 2014

Mantra "Om Mani Padme Hum" (de mis favoritos)



Om mani padme hum (sánscrito ॐ मणि पद्मे हूँ, oṃ maṇi padme hūṃ) es probablemente el mantra más famoso del budismo, el mantra de seis sílabas del bodhisattva de la compasión. El mantra se asocia en particular con la representación de cuatro brazos Shadakshari de Avalokiteshvara. Se dice que el Dalái Lama es una reencarnación de Avalokiteshvara, razón por la cual el mantra es particularmente venerado por sus seguidores
Los mantras son interpretados de varias maneras por sus practicantes, o simplemente como meras secuencias de sonidos cuyos efectos caen fuera de una posible definición estricta. Aunque este mantra en muchas ocasiones se traduce como "la joya en el loto", en otras se traduciría como "Om la joya en el loto Hum."
Un practicante podría expandir el significado del mantra, determinando por ejemplo que las seis sílabas representan la purificación de los seis reinos de la existencia

Om
Meditación / Dicha Orgullo/ego Deva / color Blanco / Sabiduría Reino Perfecto de Potala

Ma
Paciencia Envidia / Lujuria por el entretenimiento Asura (los asuras son un grupo de deidades sedientas de poder y en constante guerra, consideradas a veces demoníacas o pecaminosas.) / color Verde Compasión Reino Perfecto de Potala (máxima expresión de la arquitectura tibetana y residencia de los Dalái Lama desde que Lozang Gyatso lo fundara en el siglo XVII)

Ni
Disciplina Pasión / deseo Humano / color Amarillo / Calidad y actividad del cuerpo, habla y pensamiento

Pad
Sabiduría Estupidez / prejuicio Animal / color Azul / Ecuanimidad En la presencia del Protector

Me
Generosidad Pobreza / deseo de poseer Reino de los Pretas (un preta es un tipo de espíritu atormentado, el alma de un fallecido.) / color Rojo / Dicha / Reino Perfecto de Potala

Hum
Diligencia Agresión / Odio / Reino Naraka (Naraka es el vocablo sánscrito correspondiente al inframundo.) / color Negro / Calidad de Compasión En la presencia del Trono de Loto.


Definición en el Karaṇḍa Vyūha Sūtra.
La primera descripción del mantra que se conoce aparece en el Karandavyuha Sutra, un componente de ciertos cánones Mahayana tales como el tibetano. Sobre este sutra, el Buda Gautama comenta, "Es el mantra más beneficioso. Yo mismo llevé a cabo esta aspiración a todos los millones de Budas y subsiguientemente recibí esta enseñanza del Buda Amitabha."

"Om Mani Padme Hum"

El XIV Dalái Lama escribe así sobre el mantra:

"Es muy bueno recitar el mantra Om mani padme hum, pero mientras lo haces, debes pensar en su significado, porque el significado de sus seis sílabas es grande y extenso...
La primera, Om: simboliza el cuerpo, habla y mente impura del practicante; también simbolizan el cuerpo, habla y mente pura y exaltada de un Buddha
"El camino lo indican las próximas cuatro sílabas. Mani, que significa "joya", simboliza los factores del método -- la intención altruista de lograr la claridad de mente, compasión y amor.
"Las dos sílabas, padme, que significan "loto", simbolizan la sabiduría"
"La pureza debe ser lograda por la unidad indivisible del método y la sabiduría, simbolizada por la sílaba final hum, la cual indica la indivisibilidad"
"De esa manera las seis sílabas, om mani padme hum, significan que en la dependencia de la práctica de un camino que es la unión indivisible del método y la sabiduría, tú puedes transformar tu cuerpo, habla y mente impura al cuerpo, habla y mente pura y exaltada de un Buddha"


Bendiciones
Namaste!!

Los Mantras


"Mahalaxmi Ashtag Strotram"
Los mantras son sílabas o grupos de sílabas sin un significado o definición literal o específico. La palabra mantra proviene del sánscrito y quiere decir liberar la mente (man: mente; tra: liberar). Los mantras se repiten un determinado número de veces con un propósito específico, y por el ritmo y vibración que producen, tienen el poder de enfocar la mente y motivar cambios. A medida que repetimos y nos concentramos en el mantra, nuestra mente no tiene espacio ni tiempo para otros pensamientos y por ende, logramos relajarnos y meditar más profundamente. El principio de un mantra es el concepto básico de que el sonido es vibración y toda vibración a su vez genera energía y por lo tanto tiene la habilidad de generar cambio en el campo donde se introduce. Los mantras pueden repetirse en voz alta o mentalmente y frecuentemente se usan junto con mandalas y otras herramientas de meditación.

Se cree que los mantras se originaron en tradiciones védicas aunque desde la creación del lenguaje, las palabras han sido consideradas como poderes creadores o destructores. De hecho, el énfasis que ponemos a nuestros nombres propios tiene que ver con la energía que le asignamos a nuestro ser dentro de nuestra cultura y que nos identifica como individuos y nos "crea" dentro de nuestro grupo. Un mantra muy popular es Om (AUM), que según el hinduismo es el sonido creador del universo y el principio de la existencia.

De igual manera, existen otros mantras usados en el hinduismo y budismo, que tienen objetivos específicos y el propósito general de asistir al individuo en su camino espiritual. Sin embargo, si trabajamos con la intuición podemos también crear nuestros propios mantras, los que resuenan con nuestra esencia. La combinación de la vibración del sonido y la intención con la cual lo usamos hace que cualquier mantra sea poderoso y efectivo. Algunos mantras populares, además del Om, son Hung que se refiere a mente inmutable; Hasa, que significa alegría; y Ah, que significa palabra. En el hinduismo también se trabaja con mantras raíz que representan una vibración específica de un objeto o forma material a la cual queremos acceder. 

Por ejemplo, cada chakra tiene un mantra asociado. Para trabajar el chakra de la raíz, se usa el mantra Lam. El segundo chakra se trabaja con Vam. El tercer chakra resuena con Ram. El cuarto chakra responde a Yam. El quinto chakra corresponde a Ham. El tercer ojo vibra a la frecuencia de Om. El séptimo chakra se activa con cada una de las letras sánscritas pero frecuentemente se trabaja con un sonido nasal de N. También existen mantras que han sido invocados por gurús o se le atribuyen a maestros superiores, y que se utilizan a menudo en prácticas de meditación con intenciones específicas. Por ejemplo, Om Mani Padme Hum, se usa para calibrar nuestra esencia humana con la divina. Otro mantra que ha cobrado interés en las últimas décadas proviene de Hawaii. El Ho'oponopono es a la vez mantra y técnica de sanación. La palabra en sí traduce vagamente a rectificar un error. La práctica de Ho'oponopono está basada en la creencia que cada individuo tiene poder sobre su propia vida y es responsable por su propia sanación.

En resúmen, cada persona tiene memorias asociadas con emociones y al sanar esta asociación, podemos sanar y cambiar nuestra vida. Algunos repiten Ho'oponopono como cualquier otro mantra. También, como parte de la adaptación a través de los años, la práctica de Ho'oponopono consiste en enfocarse en una persona con quien tenemos algún conflicto pasado o presente, y aunque pensemos que son ellos los que nos han hecho algo, repetimos "Lo siento, Perdóname por favor, Te amo y Gracias." Practicar estos mantras tiene el poder de sanarnos y purificar nuestras emociones y cuerpos. Aunque los mantras ya establecidos están conformados a menudo por palabras con un significado ya otorgado, es importante que en la práctica no nos detengamos a racionalizar su significado, pues va en contra de la esencia de los mantras, que es despejar la mente de cualquier pensamiento.

En ceremonias hindúes, a veces se trabaja con Japa Malas que son accesorios similares a un rosario, que tienen 108 bolitas (algunas veces múltiplos de 3; los Japa Mala Hands) para recitar este número de veces el mantra escogido. Muchos de quienes practican disciplinadamente con mantras siguen esta tradición y trabajan con Japa Malas en sus ratos de meditación, usualmente en la mañana y tarde. Sin embargo para usar mantras no es necesario establecer una ceremonia específica. De hecho, usar los mantras como instrumento de relajación y meditación es bastante fácil. El simple hecho de repetir un mantra (en voz alta o en la mente), en cualquier momento que se necesite, lo hace efectivo. Puede ser en el autobis, en una reunión o mientras caminamos a nuestro perro. En cualquier momento donde necesitemos despejar la mente de preocupaciones, problemas o pensamientos negativos, o invocar la solución a alguna situación, usar mantras será efectivo. Para crear un estado de relajación y calma, podemos usar ritmos más lentos, mientras que si necesitamos energizarnos, podemos recitar el mantra a un ritmo más veloz y juguetón.


EJERCICIO PARA COMENZAR

1.Siéntese en un lugar donde no será interrumpido por al menos media hora. 
2.Escoja el mantra de su preferencia o empiece con un Om. 
3.Identifique la intención de la meditación y el uso del mantra. 
4.Siga los pasos de su práctica para meditar. Concéntrese en su respiración por 5 minutos, siguiendo el ritmo natural del cuerpo. 
5.Empiece a vocalizar el mantra, tomando aire lentamente y pronunciando el sonido al exhalar, prolongándolo lo que más pueda. No lo force. Repita a su propio ritmo, intentando no dejar momentos de silencio entre un mantra y el siguiente. 
6.Siga el ritmo natural de su respiración sin quedar sin aliento. Cuando sienta que la transición es natural y sin esfuerzo, vaya bajando la voz hasta que el canto del mantra sea interno. 
7.Deje que el canto interno vaya bajando de volumen también hasta encontrarse con silencio. 
8.Disfrute de este silencio por el tiempo que desee.

Bendiciones
Namaste!!