¿Qué es lo primero que te viene a la cabeza cuando escuchas las palabras “Amor Incondicional”? Quizás amor eterno, amor por encima de todas las cosas, amor sin condiciones.
Amar sin esperar que te amen. Amor sin apegos. Amor sin miedos.
EL CUENTO DE LA PIEDRA BLANCA Y LISA
Imagina que has encontrado una piedra que te ha llamado la atención, y la has llevado a casa. Está ahí contigo, cada día. La observas, sientes su presencia. Incluso te sirve como elemento para concentrarte o meditar. La amas, es una piedra que te ha acompañado por un tiempo, que te ha servido de ayuda, que has aprendido con ella… Y un día de pronto no la encuentras. Te parece raro, porque llevaba tiempo en el mismo sitio. Pero tu vida sigue. No le exigiste nunca a la piedra que se quedara a tu lado para siempre. Mientras estuvo en tu camino, la amaste sin esperar nada a cambio (no estás tan loco como para esperar que una piedra te ame ). Hoy no está y no sientes miedo de si alguien se la llevó y la tiene en su casa (por cierto, ahora que lo piensas, hasta esa idea te parece buena, quizás le sea tan útil como te ha sido a ti). La piedra no está, pero no por eso has dejado de amarla.
De hecho, un día, después de un par de semanas, la piedra aparece… ¡Estaba ahí! Siempre estuvo, solo que no la veías porque se había caído aquel día que limpiaste, y estaba en la esquina del sofá. Su reaparición te hace feliz, ¡claro! Te sientas frente a ella y meditas en su forma, en su color. La tomas en tus manos y sientes su tacto, es una piedra lisa, blanca, redonda, como las que hay en algunas playas…
El centro de tu vida no era la piedra, el centro de tu vida eres tú. Te amas a ti mismo, que como me dijo un amigo, es lo mismo que amar a Dios (o al Universo o a la madre Naturaleza, como quieras llamarle), porque somos lo mismo, somos UNO.
No has construido tu vida poniendo la piedra en los cimientos. Si la quitas, tu casa no se derrumba. Es cierto que al principio te has puesto un poco triste, es normal. La piedra te hacía crecer, te ayudaba a meditar. Pero te das cuenta de que su desaparición también te ha hecho crecer. Es parte del camino, de tu evolución, aceptar ese hecho. Y un día apareció otra vez la piedra. Pues, ¡bienvenida sea! Te das cuenta que aún te quedan cosas por compartir con ella, que aún puedes seguir creciendo a su lado, mientras esté…
Ahora vuelve a comenzar a leer, desde el principio. Y quita la palabra piedra, y pon ahí el nombre de tu pareja, de tu madre, padre, hermano/a, hijo/a, amigo/a, de tu empleo, de tus posesiones materiales, de tu status social…
Normalmente cuando amamos a alguien nos apegamos, sentimos miedo, y queremos que esté con nosotros siempre, o al menos hasta que nosotros mismos decidamos lo contrario. Y si un día se va, pues nos hundimos en el sufrimiento, limitamos la calidad de nuestra vida y de nuestro amor. No amamos incondicionalmente, sino condicionado por lo que esperamos y hasta exigimos de la otra parte. Por lo tanto, sufrimos y no vivimos plenamente. Lo mismo ocurre cuando “perdemos” o no podemos tener el empleo que queremos, el coche que nos gusta, el tipo de vida que creemos que nos merecemos. Pasamos la existencia dependiendo de alguien o algo ajeno a nosotros, para ser felices. Amamos nada más que a medias, no solo a los demás, sino a nosotros mismos.
Pero, como en el cuento, podemos amar incondicionalmente, como amarías a la piedra sin esperar que ella te ame, y sabiendo que, aunque la ames, aunque te guste, aunque quisieras que estuviera siempre en tu vida, ella NO forma parte de los cimientos de tu vida: cuando apareció, ya tu vida era. Desde tu nacimiento, estabas totalmente dotado de todo cuanto necesitabas para vivir. Lo demás te es dado por añadidura y como viene, un día puede irse. Saberlo y aceptarlo es practicar el Amor Incondicional, ese que nos da la verdadera felicidad, la cual no depende de nada externo, sino del gran potencial espiritual que todos llevamos dentro.
¿Qué tal si lo experimentas, si lo intentas al menos? Quizás no es algo que nos podamos proponer, tal vez simplemente tiene que surgir, que fluir. Pero saber que se puede, que lleva su proceso pero que realmente tú puedes Amar Incondicionalmente… saberlo puede ser una inspiración para ti.
Bendiciones
Namaste!!

No hay comentarios.:
Publicar un comentario