jueves, 22 de mayo de 2014

"Preguntas frecuentes que hace la gente que nunca ha meditado"

En una de las prácticas de meditacion que comparto todos los días, una persona que estaba ahí por primera vez me hizo muchas preguntas, debo confesar que después de esta lluvia de incertidumbres quedé un poco aturdido. Mi cerebro tardaba en procesar todas las preguntas. opté por dirigir la practica de ese día a "Preguntas y Respuestas" al terminar me di cuenta de que todos tenemos un concepto distinto de ¿Qué es la Meditación?, incluso mas extraño es el concepto de las personas que jamás la han practicado. En este artículo "Estas son algunas de las PREGUNTAS FRECUENTES que toda persona que no haya practicado la meditación se ha hecho en algún momento" (Guía para meditar) he planteado las que me han parecido más importantes, espero que les sirva de ayuda alguna de estas respuestas.




¿Qué es meditar?

Meditar es abrir un paréntesis en nuestra vida cotidiana para sentir nuestro Corazón. Es parar, para percibir y comprender nuestro mundo interior y, de este modo, poder armonizarlo con el mundo exterior. Más adelante, quizás, sucederá que la comprensión se amplíe hasta el punto de no encontrar diferencia alguna entre ambos mundos.

¿Qué aporta la meditación a mi vida?

Desde luego, nada material. Sin embargo, la práctica de la meditación aporta beneficios inmateriales, de los que no valen “nada”, como pueden ser el Silencio en la mente, Paz en nuestro Corazón y un Amor incondicionado hacia toda la creación. Estos son los principales, pero podríamos continuar con: mayor claridad y comprensión, lucidez, intuición, etc.

¿Hay alguna norma a seguir y por qué?

Sentarse a meditar es abrir una investigación interior. Ninguna norma podría ser válida. Nos sumergimos en una dimensión donde cualquier corsé externo puede ocultar material relevante para nuestro autoconocimiento. Permitir que las cosas sucedan y ser capaz de observarlas con ecuanimidad, aceptando que todo ello está dentro de uno, podría ser la única “norma” a seguir. La inmovilidad es una valiosa ayuda para conseguir tal observación ecuánime, pero la auténtica inmovilidad no es rígida ni impuesta, sino que emerge como fruto de un anhelo de autoconocimiento.

¿Qué papel juega la atención y la concentración?

Atención y concentración son los pilares sobre los que se cimienta el edificio de la meditación. En un principio, se desarrolla la atención para hacerla unidireccional y ser capaz de mantenerla en el tiempo. Una vez que la atención se mantiene en el tiempo, se torna en concentración. Finalmente, fruto de la atención y concentración, sobreviene la meditación. Decimos sobreviene, porque la meditación es un estado que es anterior a la mente y no se le puede provocar. Sucede, si se ponen las condiciones adecuadas.

¿Qué sucede durante la práctica?

Sivananda dijo que: “Un gramo de práctica vale más que una tonelada de teoría”. Y creemos que ello es cierto. La meditación es una experiencia y como tal debe de ser vivida y entendida. Cada ser humano lleva diferentes impresiones acumuladas a lo largo de su existencia. Tales impresiones condicionan la percepción de lo que ocurre en el momento presente. No es posible anticipar la experiencia ya que ésta está supeditada a tales impresiones. Y, en última instancia, siempre será algo por completo subjetivo.

¿Qué no debe de suceder y cómo evitarlo?

La meditación Silencio Interior, que es la que nosotros mejor conocemos y la que enseñamos, es un método progresivo y, por ello, seguro. Así pues, nada peligroso, ni indeseable va a suceder. Esta es nuestra experiencia. En cualquier caso, siempre es recomendable realizar las prácticas de interiorización bajo la guía y supervisión de un asesor

¿Hay una técnica que tenga ventajas sobre otra?

Las técnicas son como los juguetes que se le dan a un niño para que se entretenga y se calle. Estamos acostumbrados a hacer cosas. Por eso, a la mente le damos soportes con los que pueda “hacer” y así “entretenerse”.

Ninguna técnica es mejor que otra. Todas son válidas. Todas. Pero, alguna vez, se llega a creer que dependiendo del tipo de técnica a realizar se puede alcanzar un estado diferente de otro. No es así. El estado de meditación es uno, igual que la cumbre de la montaña; aunque existan muchos caminos para alcanzarla.

¿Qué sugeriría para incorporar esta práctica a nuestra vida?

Pasar a la acción. Está muy bien leer libros, asistir a conferencias, asesorarse, investigar… etc. Pero, llegado a un punto, es imprescindible pasar a la acción y sentarse a meditar. Hacer… el “no-hacer”. Hay que encontrar un espacio de tiempo para viajar al mundo interior. Un tiempo para tomarse unas “mini vacaciones”, cortas pero intensas y totales, en las que uno pueda regresar renovado y fresco para continuar interactuando con el mundo exterior.

¿Cómo resulta más adecuado: meditar en soledad o en grupo?

“Ni siempre solos, ni siempre acompañados”. La práctica de la meditación es subjetiva pero, paradójicamente, cuando nos sentamos en grupo la profundidad alcanzada es mayor. Es natural que ocurra así. Sucede como en una chimenea: si hay muchos troncos, el fuego es más grande y los troncos que puedan estar verdes aún, aunque humeen al principio, enseguida prenden. El elemento fuego es el mismo en una cerilla que en una gran hoguera, pero en una gran hoguera prende todo.

Es conveniente, pues, asistir a Clases, Talleres y Seminarios donde la práctica sea en grupo e intensiva. Pero sabiendo que, en última instancia, la experiencia es personal y que no se debe de crear dependencia del grupo. Lo importante de una experiencia grupal es que, resulta más fácil obtener una referencia interior del lugar al que nos dirigimos. Y esa referencia es a la que nos aferraremos cuando nuestra práctica sea individual. Así pues, “Ni siempre solos, ni siempre acompañados”.

¿Cómo saber si estoy llevando bien mi práctica?


...Y si me abrazas?

Porque los demás cambian. ¿Cambian porque meditas? Es evidente que no. El que cambia eres tú. Cambia tu forma de relacionarte con los demás. Y, como los demás son un espejo de uno mismo, no les queda más remedio que modificar su comportamiento. No es posible cambiar a los demás. Pero, cambiar uno mismo es una de las consecuencias naturales que sobrevienen con la práctica de la meditación.




Para meditar ¿hay que parar la mente?

La meditación es un estado de consciencia que es anterior a la mente. La mente puede estar activa o no. Nosotros, al meditar, nos limitaremos a observar los diferentes movimientos que se producen en el campo de la consciencia. De este modo, nos desidentificamos de ella y, como consecuencia, nos liberamos. Nunca es la mente quien se libera, sino que eres tú, la consciencia, quien se libera de la mente que, aunque tenga movimiento, no te afecta.

¿Cuánto tiempo hay que meditar?

Haces una marcha por la montaña. Tienes sed. ¿Cuánta agua debes de beber? ¿Un vaso, dos, tres?. Con la meditación ocurre algo similar: ¿Cuánta sed tienes de ti mismo? Porque, dependiendo de ello, necesitarás más o menos tiempo.

Normalmente, al principio es conveniente comenzar con una práctica moderada: 5, 10 ó 15 minutos pueden ser más que suficientes. Pero, en los comienzos, lo mejor es contar con el asesoramiento de un asesor con experiencia.

¿Puedo meditar en cualquier parte?

Puedes y debes. La meditación es la expansión y ampliación de la consciencia. Te haces consciente de ti mismo, al tiempo que lo eres de la realidad que te rodea. Sin embargo, para amplificar la consciencia sería más recomendable utilizar condiciones idóneas: habitación con una suave penumbra, ropa cómoda, etc. Ahora bien, una vez conectado con la consciencia ¿por qué no continuar consciente a lo largo de todo el día?

El Ser está siempre, pero lo hemos enterrado entre decenas de asuntos urgentes. Como siempre suele ocurrir, lo urgente quita el lugar a lo importante. Para. Siéntate en quietud y siente tu presencia de ser. Y después de la práctica, continúa con tus quehaceres, pero consciente de ti todo el tiempo que puedas.

¿Se pueden sanar enfermedades con la meditación?

Hay que diferenciar muy claramente entre los términos “sanar” y “curar”. La curación procede de un medio exterior. Sin embargo, la sanación ocurre a través de las fuerzas internas.

La práctica de la meditación no sana, ni cura las enfermedades. Lo que sí hace es activar y potenciar las posibilidades de sanación de que dispone el cuerpo. Amén de sacar a la consciencia los niveles de comprensión de las causas que han podido originar la enfermedad.

A través de la meditación se activa la sanación, ya que es una actividad interna. A través de las diferentes medicinas se activa la curación, ya que provienen del exterior. Lo importante es poder estar sano cuanto antes, así que ¿por qué no usar ambos métodos al mismo tiempo?. Seamos inteligentes: toma tu medicación y continúa practicando meditación.

Qué hora es la mejor?

Eso mismo te pregunto a ti: ¿Qué hora es la mejor? Encuéntrala. Cada ser humano tiene la suya que le es propia y característica. Sin embargo, me permito sugerirte la primera hora de la mañana, antes de desayunar, porque te prepara para el resto de día. Y al final del día, porque te limpia el subconsciente de todas las impresiones recibidas durante la jornada, preparándote de este modo para el reparador sueño nocturno.
Medita de preferencia al amanecer



Si medito mucho, ¿alcanzaré la iluminación?

Si meditas, puedes llegar a darte cuenta de que ya estás iluminado, como todos los demás seres. Por lo tanto, la iluminación no existe. Es un concepto más para calificar algo que la mente no puede ni siquiera imaginar. Se trata de un estado anterior a la mente. En cuanto le pongas la etiqueta, lo pierdes.

¿Cómo es la vida de un meditador?

Exactamente igual que la de cualquier otra persona. La única diferencia estriba en que hay mayor consciencia en sus actos. Con esta mayor consciencia se refina el proceso de elección. Al ser capaz de elegir con mayor libertad, creará su futuro de forma consciente.

Alguien que no medite ¿puede alcanzar la verdad?

Verdad, Iluminación… términos y más términos. Palabras sobre palabras. Ya eres la Verdad. Encuentra la fuente de dónde nace la necesidad de encontrar esa Verdad y te hallarás en ella.

Cuando he intentado meditar me duelen mucho las rodillas. ¿Es necesario tal sufrimiento?

Al principio, cuando aún no hemos aprendido a relacionarnos con los acontecimientos desde la consciencia, puede ocurrir que el dolor nos desborde. Hay que saber una cosa: el dolor es físico y es inevitable. Este, a su vez, genera sufrimiento que es psíquico y es evitable. De esto, precisamente, trata la meditación.

La postura de meditación en inmovilidad, puede despertar molestias físicas a las que no estamos acostumbrados. Todas ellas son por completo inofensivas e inocuas: basta deshacer la postura para que cesen. Pero, al mismo tiempo, son una excelente oportunidad para observar sin reaccionar y de este modo liberarnos de aquello que nos causa sufrimiento.

¿Sería posible una meditación sin religión ni rituales?

Es posible, y deseable. La meditación es una práctica que está más allá de las religiones y rituales. La meditación te lleva al estado que es anterior a la mente. Ahí no hay lugar a religiones, ni ritos.

¿Tiene el amor alguna relación con la meditación?

Toda. Cuando el Silencio se hace en la mente, lo que aparece es una profunda Paz. Bañado en esa Paz, comprendes que eres Amor. Es un proceso que sucede por sí mismo, si se le da la oportunidad. Bastaría para ello, poner las condiciones adecuadas, pues todos somos ya Amor. Lo que ocurre es que, bloqueados por nuestra personalidad y el ego, no dejamos expresarse al Amor, o cuando le permitimos su expresión está condicionado por alguna de las funciones de la máquina: sexual, emocional, etc.

¿Para qué meditar?

Ciertamente, cuando el hombre está en esencia no necesita realizar ningún tipo de práctica espiritual. Es, al encontrarse absorto en el mundo exterior que se ha olvidado de sí mismo.

Es posible estar con uno mismo en silencio para retornar al origen, para escuchar el punto exacto donde nace la fuente de pensamiento, la siguiente respiración, el próximo latido… y así, de este modo, libre de condicionamientos, sentir la vida que se es.

¿Se puede encontrar a Dios meditando?

Para cada persona, el término Dios significa algo diferente. Existe un Macrocosmos en el cual vivimos y en el que construimos nuestro microcosmos. De alguna manera, somos dioses de nuestro microcosmos. Ser consciente de ello, y actuar en consecuencia, es todo lo que puedes necesitar para ser feliz. Porque, aunque tu mente así te lo haya hecho parecer y tú te lo hayas creído, no estás separado del Macrocosmos. El único problema estriba en que ello implica la necesidad de hacernos responsables de nuestra vida. Estar a cargo. Y, claro, ello implicaría no poder echar las culpas a nada ni nadie de lo que nos sucede.

Con la meditación ¿puedo hacerme consciente del momento presente?

Ser consciente del momento presente es un aliado poderosísimo que nos ayuda incondicionalmente a estar consciente de nosotros mismos. Es importante remarcar este punto, ya que lo verdaderamente importante es la consciencia sobre uno mismo, al mismo tiempo de lo que pueda ocurrir en el mundo exterior. La atención está divida entre el mundo exterior y la sensación de ser. Si sólo estoy consciente de lo que ocurre fuera, el trabajo es incompleto. Utilizamos los acontecimientos externos para tornarnos conscientes de nosotros mismos a través del momento presente.

¿Qué tipo de ropa es necesaria para la meditación?

Una ropa cómoda y holgada. A ser posible de tejido natural, pero desde luego que no es imprescindible.

¿Puedo meditar recostado?


Puedes practicar relajación consciente recostadp, pero no la meditación. La práctica de la meditación implica un estar presente, alerta, despierto… Y eso, se consigue con la postura del despertar en inmovilidad. Por eso se llama así, precisamente, porque no es una postura cómoda, ni incómoda. Es una postura exigente. ¿Qué exige? Tu presencia. Que estés ahí al 100 %.

¿Puedo meditar con los ojos abiertos?

Meditar con los ojos abiertos es una práctica que se puede realizar cuando el sueño, uno de los enemigos del practicante, nos invade. Se abren los párpados y se posa la mirada en un punto sobre la pared. O bien, se dejan entreabiertos y se mira al suelo o a la punta de la nariz. Esto último es algo que sucede de forma natural con la práctica. Si los párpados están cerrados la mirada se lleva al entrecejo, potenciando así la concentración.

¿Meditamos cuando dormimos?

Sí y no. Al dormir, el cerebro desciende la frecuencia de ciclos hasta llegar al punto de cortar la conexión consciente y entrar en el plano de lo inconsciente. Al meditar en profundidad, lo que ocurre es similar, el cerebro desciende a la misma frecuencia que cuando estamos dormidos, pero hay consciencia.

¿Están relacionadas la oración y la meditación?

La oración más preciada es la que realiza sin palabras ¿No es eso mismo la meditación? En estados profundos, no hay diferencia entre oración y meditación. Cuando el meditador ha abandonado la técnica para sumergirse en el Ser, entra en el mismo terreno que el orador que ha dejado de lado la palabra para entrar en Dios.

Palabras y más palabras para acuñar conceptos y más conceptos. Una vez más, lo mejor es pasar a la acción y entrar en el interior de uno mismo. Permitir que la mente se aquiete y conectar con el Ser que todo lo ocupa, sin preocuparnos más por las palabras.



Que el Silencio Interior, la Paz y el Amor, colmen tu Corazón.

Bendiciones

Namaste!
 

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